Posts Tagged ‘La cortina’

Museums don´t go through

septiembre 6, 2009

Entre el mundo y uno no hay nada, uno puede acercarse todo lo que quiera o puede mantener cierta distancia. El primer de los casos es el del sultán que fascinado por una bailarina la obligaba a quitarse una y otra prenda hasta desnudarla. La búsqueda del objeto va más allá de cualquier límite. Podemos así distinguir dos tipos de placeres, el que tiene que ver con detenerse ante un límite y aquel que los traspasar todos. El primero es el placer de not knowing where to stop. El sultán de nuestra historia pertenece a este grupo y como cabe de esperar, ni siquiera el desnudo de la bailarina es motivo para detenerse; tras quitarse la última prenda el sultán ordena a sus soldados despellejar a la bailarina para buscar su objeto de deseo más allá de la piel. Desde luego, el sultán no había leido la Crítica del Juicio de Kant; si así hubiera sido, quizás habría buscado su objeto no tanto en el exterior, esto es, en el propio objeto exterior, valga la redundancia, sino en su interior. La segunda clase de placer tiene que ver con un límite más o menos arbitrario. La pasión por el límite, passion for containment, supone asumir algún punto en el que pararse ante el mundo. Ambos caminos son fuente de placer y no cabe aquí elegir uno u otro. Es oportuno, sin embargo, referir este problema a la pregunta por qué es un museo. (more…)

La cortina en la pintura

agosto 25, 2009

Ingre,_Grande_Odalisque
Manet,_Edouard_-_Olympia,_1863
Con la misma forma que la ironía vela el objeto, la cortina lo oculta y lo sugiere. La cortina es al arte lo que ciertas figuras retóricas son a la literetura. Estas figuras, tanto en un campo como en otro dan forma a nuestro deseo. Cuando el objeto es ocultado a la vez que sigue siendo sugerido, eso se llama deseo. Lo saben perféctamente los diseñadores, que de esta manera, vuelven a ser literatos. El mérito de la escritura y de estas otras disciplinas es haber extroyectado la forma del deseo y haberla agrupado en figuras retóricas. Lo mismo podemos decir de la cortina: es una estructura de nuestro deseo. Quines la pintan probablemente supieran del mecanismo: se oculta y se sugiere al mismo tiempo.