El Fedón: la realidad de lo dominante

La pregunta por el motivo que nos lleva a juntarnos puede desplazarse a otra, ¿qué ocurre cuando nos juntamos?. Aquí quizás sea inetivable aludir a la aparición de un orden. Cuando nos juntamos la coordinación o descordinación es el resultado de ordenes que logran extenderse al grupo o que por lo contrario, no logran hacerlo. Desde esta perspectiva, cabe preguntarse por lo que ocurre en el diálogo platónico dle Fedón. ¿Qué ocurre la última tarde de la vida de Sócrates?

Introducción al diálogo
Quizás pueda comenzarse por señalar como el momento de la muerte se convierter en este diálogo en la clave en que se sustenta la coherencia de un sistema. Si bien uno puede tomar una posición durante toda la vida, el momento justo anterior a la muerte, por la imposibildad de seguir apoyando el presente en el futuro, parece revelar la verdad sobre lo presente. Disuelto el proyecto futuro parece que queda la verdad del mismo proyecto de futuro. Cuando se desvanece el porvenir, se desvelan los planes ocultos que había para este tiempo.

En este momento tiene Sócrates que poner a prueba todo lo que lleva dicho durante toda su vida. Si bien hay un proyecto socrático de legitimación de la polis en la propia filosofía del más feo, es sólo en este momento cuando el proyecto puede examinarse con alguna claridad. Que quede legitimado después de la muerte dependerá de que Sócrates pierda o no el control que durante toda la vida ha prediado. Así, el diálgo es la defensa socrática de cierta calma que no habría sino de legitimar su proyecto después de muerto. Es la clarida de este momento lo que, legitima a mismo tiempo, el futuro de su plan ideal y el presente que consiste en controlar sus propias pasiones.

La novedad introducida por Platón en El Fedón es la incorporación de la herencia pitagórica que distingue entre cuerpo y alma. Aunque esta distinción ya había sido trazada en diálogo anteriores, éste es el momento clave. Detrás de ésta presentación está el proyecto político platónico. La polis debe exigir algún tipo de orden en el que podamos vivir. Ese orden consistirá en el control que el logos ejerza, no sólo en forma de leyes, sino a nivel individual del alma sobre el propio cuerpo. La distinción cuerpo y alma que se hará célebre en la tradición occidental es introducida con el pretexto de crear un orden social. La analogía entre el control de la sociedad y el control del cuerpo, el alma y el nomos, está trazada en La República.

En El Fedón, el proyecto político es reproducido como el dominio de Sócrates de su propio cuerpo. ¿Qúé queda fuera de este proyecto? Apenas unas pocas deudas, le debemos un gallo a Asclepio, poca cosa. Dentro de la polis es en el único lugar donde podemos estar. Lo exterior apenas vale ser vivido, una realidad estúpida.

Realización del dominio
El misterio de los di9álogos platónicos es siempre la capacidad de Sócrates para salir al paso de todas las objecions. ¿A qué se mantiene fiel el filósofo para sortear todos los problemas? ¿Se trata de una idea, acaso es Sócrates capaz de crear una demanda en sus oyentes que les permite controlarlos/guiarlos como el psicoanalista al paciente? En cualquier caso, siempre planean dos cuestiones acerca de esto. La primera es si acaso no son estúpidos los oyentes del diálogo platónico; la segunda es un análisis que esudiase la relación de dominio que Sócrates ejerce sobre su auditorio, una suerte de dialéctica del amo y el esclavo.

En relación al ejercicio de dominación, pueden señalarse varios puntos.

1. Sócrates pretende extender el diálogo y más aún, el argumento, como fuente de la norma. El proyecto recuerda a ese de Oscar Wilde de extendre el teatro a toda la ciudad, es decir, siendo el escritor muy hábil en la representación, tratar de hacer del mundo un gran teatro. Se trata, endefinitiva, de imponer una lógica determinada sobre cualquier otra. No todo en la vida del hombre es dirigido argumentalmente, pero es esta la propuesta que Sócrates pretende universalizar. No hay que ser misólogo, dice el filósofo. Hay que dejarse persuadir. Es irónico que quien diga esto es aquel que jamás se deja persuadir pues siempre está persuadiendo a los otros.

El proyecto socrático se adueña de la capacidad persuasiva que habrían de monopolizar los poetas. Pero previamente decide expulsarlos de la ciudad. Habiendo hecho esto, el ánimo de que la filosofía ocupe el luegar de la persuasión que antes pertenecía a los poetas no es sino el ánimo de ostentar el monopolio de la persuasión. En sociedades actuales donde la persuasión está repartida entre la publcidad, los medios de comunicación y otros soportes artísticos, el ánimo socrático de monopolizar este espacio no debe resultar extraño.

Pero también hay movimiento en el cual queda manifiesto esta tentativa del filósofo por absorver los recursos de la literatura. Se trata de la apropiación de la figura del héroe que hace Sócrates. SI bien ha sido una figura clásica de la literatura épica, ahora el filósofo pretende que quede representada en el discurso conceptual.

2. Además de esta apropiacón, Sócrates despliega un discurso propio que además de la persuasión contempla el uso de las herramientas habituales del filósofo que son los conceptos. Platón introduce en el diálogo la noción de muerte además de la dualidad cuerpo y alma. SObre la primera, si bien los conceptos no tienen por qué sostenerse en la experiencia (más aún en la literatura platónica donde esta sólo participa de las ideas), la muerte es especialmente problemática. Es dificil aclarar si es parte o no de lo humano. Todo lo que podemos saber del hombre a partir de la experiencia, termina con la muerte. Si bien se pueden hacer especulaciones sobre la experiencia más o menos apoyadas en esta, la muerte, estríctamente queda fuera del alcance de los conceptos. Cualquier especulación de este tipo está sujeta únicamente a la lógica interna del discuro; nada permite refutarlo. Para alguine diestro en el argumente, rodeado de una audiencia entregada, la muerte no es sino el concepto comodín para salir airoso de un último aprieto. Con total tranquilidad Sócrates se dispone a discutir sobre aquello que no es discutible, a sabiendas de que juega la final en casa.

3. Que la discusión gire en torno a la muerte, y haga al fílósofo un héroe entregado al encuentro co ella no inica en absoluto que el filósofo quiera morir. Cabe referirse aquí a la lógica del sacerdote que Nietsche describe en La genealogía de la moral. El filósofo no va al encuentro de la muerte, sino que trata, más bien, de instarurar una lógica distinta del poder basada en una argumentación exterior a la experiencia. No se trata pues, de buscar la muerte, de suicidarse, sino de fundar un proyecto para la polis, de ejercer y extender un orden. La muerte es uno de los ejes sobre el que descansa este orden. Cuiriosa lógica que no deja de recordar a la frase de Millan Astray, Viva la muerte.

4. Pôr último, respecto a la existencia del alma, tan poco respaldado por la experiencia como la muerte, cabe señalar otra clave interpretetiva que apunta a descubrir lo que la justifica. Como dirá mucho más tarde Kant, si conocemos es porque hay un sujeto trascendental que lo permite. El alma es la condición que hace posible el conocimiento. COmo nadie en el diálogo pone en duda esta cuestión, parece dificil negar la existencia del alma. Sócrates sortea las dificultades según este esquema: la epistemología justifica el alma. De nuevo es una cuestión controvertida. El propio uso conceptual justifica otro concepto que es el alma. En realidad, puede sintetizarse diciendo, el uso conceptual usa una lógica según es posible descubrir que todo puede ser inventado. La epistemología no sólo pone de manifiesto la posicibilidad de conceptos como la muerte y el alma, sino más aún la posibilidad de un orden (que será de la polis) que puede ser articulable según infinitas invenciones ninguna de ellas necesarimente vinculadas con la experiencia. Lo que Sócrates pone de manifiesto al justificar los conceptos con la propia epistemología es que ésta es autojustificable en tanto funciona como un proyecto de dominación o de creción de orden. En tanto que es posible ordenar o dominar, es posible afirma la realidad que aquello que articula la dominación.

5. El proyecto socrático no deja de ser controvertido por esto, pùes anuncia la realidad de todo aquello que es efectivo para la dominación. SI se ha dicho que algo ilusorio se hace real cuando sus consecuencias son reales, aquí podemos matizar, cualquier concepto se hace real cuando se hace efectivo. Ésto no sólo se refiere al proyecto de la polis, sino más inquietantemente a la versatilidad de la palabra que además de poner en contacto a unos con otros, es capaz de dirigir y tranquilizar el cuerpo propio o el ajeno. El buen orador calma (ordena) los cuerpos de los oyentes. Otro es capaz de controlar su propio cuerpo.

El programa platónico sostiene el orden de la polis en el requisito del control del propio cuerpo. La tendencia de Platón hacia este tipo de orden es una y otra vez contrarrestada con esfuerzos por inaugurar ordenes libres de este control. Lo afirma Nietzsche en El nacimiento de la trajedia. Que la música y los impulsos estén o no suejtos a la razón, o que, como en Schopenhauer o Freud el cuerpo esté constituido por impulsos, no hacen sino tratar de escapar a este proyecto platónico del control. Da igual de qué sea el control, del cuerpo, de la polis o del otro. La clave es un esfuerzo conceptual por ordenar. Si bien podemos ver cómo estos ordenes alternativos tratan de apuntar a otros registros, simpre queda la duda de si en definitiva son o no platónicos, es decir, si no tratan, en el fondo, de contnuar el dominio, de extenderlo hacia nuevos ámbitos que habían quedado poco trillados por el logos.

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Una respuesta to “El Fedón: la realidad de lo dominante”

  1. Nahuel Says:

    Hola, muy interesante tu artículo. Respecto al problema del alma, cabría decir que en la época de Platón el concepto de psyché estaba ya bastante fuerte, a través del Orfismo y el Pitagorismo, y que vemos como Platón al formar su concepción, tiene algunos puntos en común con esta concepción.

    Es interesante ver que las justificaciones del alma, generalmente son antecedidas por una mencion de Platón a “sabios” (por ej en Menon 81d, o en en el Fedón), que a mi entender son justamente, órficos o pitagóricos.

    De esta manera, la justificacion del alma podría tener alguna fuente de razón, no lo veo como un “capricho” de Platón como he leído en varios lados, y tenemos que verlo en contexto, y no 2500 años despues, donde las concepciones del mundo y el hombre cambiaron radicalmente (mas de una vez)

    Un saludo!

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