pulsión, palabra y afterhours

Siempre me refiero al hombre que vive la pulsión como aquel con una mirada perdida que se cruza con la nuestra en mitad de una discoteca sin que medie palabra alguna. Pues bien, nunca he entendido muy bien por qué esa mirada en la discoteca. Es fácil: la música es el mundo pulsional y opera algún tipo de contagio. Cuando uno llega a la discoteca, llega todavía poseido por las palabras. Y es asombroso como todos los que están metidos ahí se dedican a mirar a reir, a ignorarse, etc. Desde la palabra, parecen todo cosas tontas que evitan lo verdaderamente importante.

Uno se pone a bailar, a seguir la música y entonces la palabra se vuelve inutil, molesta. La palabra es como una cucaracha muerta comparado con la viveza de la música cuando te recorre el cuerpo. Hay algunos que mientras están en la pista, sin embargo, siguen pensando, y entonces se les queda esa mirada de perdidos. Otros dejan que la pulsión les recorra y entonces bailan. Lo más curioso le ocurre a la palabra. Hay caricias en la pista, unos se tocan a otros y entonces la palabra sirve para eso mismo. Es una palabra erótica que no pretende dominar: un comentario, una caricia. Sólo tocar al otro. Y no aspira a nada más.

Esa palabra es más libre, no se busca mucho con ella. Está, sin duda contagiada por la música como lo está el resto del cuerpo. Quizás Nietzsche tuviera razón al decir que el lenguaje tiene un origen musical: Pero sin duda, el diálogo, no tiene origen en la música. En la discoteca no se puede hablar. Eso es otra lógica. No puedes ir a alguien para poseerle con la palabra, para meterle en las redes de culpa del relato. Eso es muy aburrido, supone muy poca excitación. ¡qué pesadez! Esa palabra, surge, sin embargo, cuando se acaba la música, cuando dejamos de sentir. La palabra empieza, como dice E. Lynch allí donde termina la experiencia, allí donde termina la sensación. La palabra es el plus que añadimos a la pérdida de conocimiento. No hay en ella nada que conocer y nada que descubrir: aparece cuando todo esto lo hemos perdido. Y así acabamos en las redes de las palabras. ¿Cómo salir de ellas?

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Una respuesta to “pulsión, palabra y afterhours”

  1. cristian Says:

    quiero salir delas pulsaciones de la palabra plisss le urjo

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