Eyes Wide Shut o la decadencia del lenguaje representativo

Ya lo he dicho, el lenguaje que intenta representar las cosas es una forma aburrida de hablar. Puede ser interesante en tanto que, por ejemplo, signifique que estás robando palabras a alguien que se deja robar. Una chica, por ejemplo, que sabe que no debería estar hablando y sin embargo, se permite la discreta travesura de escuchar de quien no debiera las palabras que dice. Pero en este caso, lo que se dice no importa por las cosas a las que refiere sino por el simple hecho de escuchar (daría lo mismo que estuviese recitando la Constitución). Los estados de cosas son lo más aburrido que hay (a no ser que te interesen esas cosas, en cuyo caso no atiendes al interlocutor sino a lo que cuenta), y así, cuando alguien pregunta, “¿Somos amigos o somos algo más?”, puedes irte preparando para el final.

El lenguaje es seducción y las palabras no remiten a las cosas. Pretender que así es funciona para la ciencia, pero no para seducir a las personas. Pretender hacer clara la referencia de las palabras es decadente. Conduce a cristalizar vacios que justo por ser vacios son seductores. Quien pasa a hablar de estados de cosas es alguien que quiere dominar por procedimientos muy poco seductores. Cuando esto ocurre, más vale haber abandonado la escena.

En Eyes Wide Shut, el título nos induce a pensar que, el matrimonio consiste en tener los ojos bien cerrados más que bien abiertos. Pero creo que Kubrick quería decir lo contrario. En la película una pareja pasa de fumarse un porro a intentar poner palabras a lo que transcurre de forma dinámica (¡qué demonios se fumaron!). La pareja se convierte en una pareja de filósofos atrapados en sus propios lenguajes privados. Sorpresa! les traicionan las palabras y tratan de contarse el uno al otro lo que son, lo que quieren; tratan de fijar en palabras lo que ocurre en diálogos de seducción. Pero todo eso se vive en el diálogo. Funciona como una seducción. Sólo la seducción es tener los ojos bien abiertos. Cuando la pareja siente que tiene que afirmar el estado de sus cosas, por ejemplo, la relación que mantienen, se acaba todo para ellos. Eyes Wide Shut son los estragos que causa el lenguaje en una pareja cuando trata de representar un estado de cosas.

Querer representar las cosas es no querer verlas. Por mucho que uno se esfuerce por atrapar en palabras las cosas, los sentimientos para definirlos, para atraparlos y transmitirlos no dejará de fracasar; el lenguaje no está hecho para eso. El juego de la representación lo juegan los que no soportan la ambigüedad de las palabras y tratan de eliminarla creando referencias a cosas; a esto lo llama Kubrick cerrar los ojos. Querer representar la cosa es no querer verla.

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