La redención de la pulsión

Vuelvo de un partido de fútbol que me he pasado pensando por qué demonios la gente no para de disculparse de cada jugada que hace, -perdona, es que tal- , -perdona, es que cual-. Todo disculpas. Esto se puede entender si fueran errores, es decir, si uno quisiese hacer un pase complicado y el contrario le robara la pelota. Entonces, es más facil que alguien te diga, -perdona, es que quería hacer un pase algo complicado y me lo ha leido el otro-. Pero no se pide perdón por haber hecho algo mal, por un error, sino precisamente por lo contrario: se pide perdón por hacer lo que se ha hecho. Detrás de cada acción hay un perdón. ¿Cómo puede ser que nuestros futbolistas necesiten una redención por cada acción que toman? El juego de hombre es el juego más culpable de todos. ¿Cuál es la culpa en el terreno de juego?

En el fútbol hay un comportamiento impulsivo, un comportamiento que no es consciente, que se sale del equipo. Estos comportamientos sólo están justificados si tienen éxito. El regate sólo es aceptado por los demás compañeros si es bonito, la jugada si termina bien, el tiro si es gol. Son aceptadas estas jugadas porque si tienen éxito hay una celebración, se redime al que se embarcó en su jugada solitaria. Freud dice que la pulsión es muda, pues yo digo que también lo es la jugada del chupón. En el momento que se embarca se sale de la conversación del equipo. Es como el bar donde un salido mira borracho a una mujer mientras se va emborrachando. No la habla porque la desea de tal forma que no quiere hablar con ella. Se queda pillado con esa idea, deja de poder hablar. El chupón es como el borracho, pero en lugar del bar, juega en el campo, y al igual que el que bebe, tampoco puede hablar. No con la mujer sino con sus compañeros.

El fútbol, y sospecho que esto es general para toda la vida, dispone de tradiciones que aceptan este comportamiento cuando conduce a un éxito. El que hace esto y marca gol es aplaudido de forma que puede regresar al equipo. El equipo le da la bienvenida a aquel que había abandonado la palabra. El ritual de la celebración, en el fútbol y la vida, da la bienvenida a la pulsión cuando esta da gloria a la comunidad. La celebración es un mecanismo de seleccionar la pulsión cuando esta es beneficiosa para la palabra.

Sin embargo, en el partido de hoy, la mayoría de las jugadas de los chupones no han encontrado el aplauso porque simplemente han perdido el balón o porque el tiro no iba bien. El que se ha embarcado en la pulsión solitaria de su jugada ha salido del equipo, y ¿cómo vuelve a él? Pidiendo disculpas. El perdón es una solicitud para volver a la palabra después de haberse embarcado en la pulsión. Evidentemente no tendrían que pedir perdón sin no se hubiesen metido en jugadas tan difíciles y hubieran jugado con el equipo. El fútbol es un juego de equipo, vale la pena recordarlo de vez en cuando.

La propuesta es entonces la de jugar dentro de la palabra. No tocar para nada la pulsión. Jugar consciente. Siempre he pensado que Zidan era un jugador siempre consciente de todo lo que pasaba en su alrededor, que nunca se embarcaba en la pulsión. Maradona, en cambio, en esa gol que hace a Inglaterra es de lo más pulsional que uno puede encontrar. Él solo capaz de ganar un mundial para su país. Hay genios de la palabra y genios de la pulsión. Hay que conocer hasta donde sabe hacer la pulsión de uno.

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