Obama modelo de Zara

La figura que vemos estática en un lugar cualquiera no desea y por eso no le atribuimos maldad alguna. Andando por las calles uno se cruza con carteles publicitarios y en algunos, los de Zara por ejemplo, los modelos son modelos de belleza, pero ¿por qué? Porque no desean. Están quietos mirando, pero esa mirada no remite a algo que esté detrás, a algún deseo que esa figura pudiera tener. La mirada a menudo remite a algo que hay detrás, a intenciones y anhelos de quien mira. ¿Qué hay detrás de estás figuras? Es dificil aceptarlo, pero no hay nada. Lo peor de todo es que son bellas por esa ausencia de deseo.
He leido y escuchado muchas veces que la belleza cuesta, que obliga a dejar fuera casi todo lo que uno es para poner a la vista del otro lo que uno apenas es. Y en esta linea es comprensible que las figuras de Zara sean bellas en tanto que dejan fuera el deseo. Schopenhauer habla del genio como aquel capaz de dejar a un lado sus deseos. Se mueve sorprendido por esto y por aquello pero no quiere esto o aquello. Tiene una contemplación de las cosas que podría ser como la de un niño que descubre el mundo pero que no lo quiere; ni aspira a poseerlo ni quiere dominarlo. Simplemente lo mira y se sorprende. Nietsche habla en algún aforismo de Humano demasiado humano de la sorpresa que causan las cosas más sencillas a quien ha pensado concienzudamente el mundo. Como si descubriera que detrás de toda la complegidad había algo muy muy simple. Estas formas básicas son a menudo difíciles de pensar, y lo son también las cosas más mundanas cuando estamos vendidos a nuestro deseo. El que va de rebajas comprará aunque no le guste. Llega ya con un ánimo que justificará cualquier elección; cuando descubre que no es lo que quería le basta con decirse, -pero es que es tan barato-. Así pues, el genio es el que va de rebajas y antes que comprar prefiere entregarse a la SORPRESA que le producen las mareas entregadas a sus deseos. Los modelos de Zara son estas figuras que nos observan mientras somos zarandeados por el deseo. A ellas no les afecta esto. No creo que fuera muy desacertado decir que los carteles de Zara representan la figura del genio. Demasiado poco afectado como para irse a comprar la ropa que viste.
Pero, ¿podemos encontrar estas figuras fuera de los carteles? Uno puede preguntarse si es posible mantener tal actitud desinteresada en sus vida, si puede dar pasos por la vida con la misma displicencia con que miran los modelos de Zara. Siempre parecen tener una cita después de la nuestra, como un médico que nos atiende, el modelo de Zara parece mirarnos sabiendo que, en tanto que deseamos, somos reemplazables por cualquier otro ciudadano angustiado persiguiendo su deseo. En tanto que deseamos somos reemplazables. Quien nos ve a todos sabe que somos todos iguales; quien tiene una cita con otro como nosotros después de la nuestra, sabe que puede prescindir de nosotros y del siguiente. Pasa de uno a otro con pasos cuidadosos y rápidos de forma que en ninguno de nosotros se hunde. QUien se mueve a este ritmo, se ahorra hundirse en el estanque con alguna de las hojas de nenufar.
Obama parece uno de estas figuras que se mueve por la superficie sin hundirse en ningún nenufar. Ha conseguido que todos le deseen y así, él no tiene que desear. Obama se ha convertido en un modelo publicitario de Zara; se ha librado de su deseo, es una fotografía de un cartel que nada quiere y al que todos quieren. Exáctamente igual que los modelos publicitarios. Zapatero, que es otro político se mofa a veces de cómo tiene que atender los deseos de sus subordinados porque si no languidecen. El modelo del cartel de Zara pasa de atender a su deseo a atender el deseo de los demás: en esto consiste el genio. Pero hay ahí otro actor que sospecha de estos modelos publicitarios: es el jefe de gobierno de Iran. Al ver esta escultura que habla, este modelo de Zara que es Obama, ha intentado forzarle a desear. A sabiendas de que la estrategia de Obama es no desear y atender el deseo del enemigo -como el modelo de Zara-, dice el iraní: ya veremos a ver qué quiere este tipo: no sólo le bastan las palabras, el iraní quiere acciones, quiere ver el deseo de Obama. Lo que quiere este iraní es obligar a desear a Obama. Si una mujer pasara por delante de un cartel de Zara y el modelo sintiese un deseo por las piernas de quien se ha cruzado en su mirada, el modelo dejaría de serlo: habría comenzado a desea. La postura del iraní es similar: hacer que Obama desee: un modelo puede ser modelo mientra haga desear a los otros. Si el cartel publicitario deja de suscitar el deseo de los transeguntes, el modelo deja de ser modelo. Así pues, tenemos un enfrentamiento: Obama como modelo que no desea trata de ocuparse del deseo del iraní, arrastrarlo con su magnetismo para que se acerque a él; el otro en cambio trata de obligar a Obama a desear, trata de impacientarlo. En definitiva se trata de suscitar en el otro algún tipo de demanda. En la vida, el que impone su demanda, sin a su vez demandar nada, se impone.

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Una respuesta to “Obama modelo de Zara”

  1. Maíz Says:

    Je! Me han encantado las comparaciones de esta entrada.
    Según veo es de hace dos años y… parece que los modelos siguen sin cambiar (mucho) la posición*

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