Porno y amor: la inversión del signo

El otro sábado estoy en un bar y en la barra veo a un chico y una chica. Debería haber sido un concierto muy bueno para que no hubiera prestado atención a la chica, pero el concierto no me gustaba. La chica, por el contrario era … Estaba con un chico, y los dos parecían intentar comportarse como pensaban que el otro quería que se comportaran. Así eran capaces de mostrar su sonrisa más agradable mientras veían una mierda de concierto. Parecían esforzados en no reflejar ningún tipo de desagrado. Sin duda esto funcionaba entre ellos dos, pues desde fuera, era evidente que los dos retenían todo un torrente que los atravesaba. Debían de desearse y lo mostraban como una atención por hacer que el otro estuviera cómodo. No se preocupaban de sí mismos sino del otro. La escena era bonita. Me recuerda a Lawrence Durrell: “la timidez que acompaña a las Grande Emociones imperféctamente mantenidas bajo control” (Mountolive). Pues bien, esta pareja tenía alguna timidez, alguna duda de que lo que hacían estuviera gustando al otro, y lo hacían con todo el empeño, intentando disimular todo esfuerzo. No era yo el único que se había fijado en la escena, mi mesa entera resultó estar pendientes de ellos hasta que se fueron.

La cuestión es: ¿qué papeles trataban de interpretar estos dos? Cada uno hacía se reservaba de satisfacer cualquier deseo propio y atendían, como tratando de adelantarse a los deseos del otro. Cada uno mostraba entonces un semblante que no se satisfacía a sí mismo con nada. Tanta renuncia no puede pasar disimulada. Pero, ¿por qué pensaban que este comportamiento tan estoico, tan contenido iba a gustar al otro? Cuando lo cierto es que seguramente fuera así, y más aún, la chica me estaba haciendo incluso olvidarme de cualquier cuestión mía, de encontrar ningún tipo de satisfacción, lo tenía todo con sólo mirarla. Por qué esta renuncia resulta tan atractiva; a veces, sin embargo, resulta también muy atractivo quien se satisface a diestro y siniestro no atendiendo en nada a uno. Por qué es entonces tan agradable esta renuncia. Pues bien, lo que pensé el otro día, es que cada uno, pudiendo satisfacer sus pulsiones, elegía sin embargo actuar una imagen, ¿cual? Yo pienso que la de su padre o madre. Cada uno disfrutaba por tanto mostrándose ante el otro como las figuras que han conocido, como su padre y su madre. Ambas son modelos de renuncia: uno y otro se convierten en signos de un signo sin referencia (se hacen signos de sus padres que son a su vez renuncia, esto es, signos de signos que no tienen referencia, pues no se satisfacen con nada: sólo se dedican a satisfacer al otro). Estos signos de los padres renunciantes no son sino signos de una finalidad sin fin. Es decir, siguiendo a Frege, todo sentido, nada de referencia. Quien representa para alguien este modelo hace al otro dichoso (si es que no odia tal actitud en uno)

Cambiando de banda, hay otro momento bien distinto, o no, donde una pareja vuelve a interpretar cada uno un personaje. En una película porno, los actores se lanzan mecánicamente pero tambien voraces sobre partes del otro encontrando gran satisfacción en la representación. Es un papel, pero parece que la satisfacción me llega a mí por entero. De nuevo tenemos a dos cumpliendo con el mejor papel cada uno para el otro. Ambos se refieren a las partes del otro que lo constituyen como mujer o como hombre (o como lo que sea que están interpretanto). Es probable que en un contexto donde se manejen otros partes del cuerpo como deseadas, cada uno interpretase la misma pasión hacia estos nuevos puntos. De nuevo son dos personas interpretando. En el caso anterior uno y otro son simbolos de sus padres, les imitan. ¿Qué encontramos aquí? Ambos son actores, pero ¿qué actuan? Sin duda lo que reporte al otro una cierta identidad, un cierto rol. Uno y otro son dadores de identidad. Si los enamorados mostraban a su pareja ser símbolos de sus padres, los actores porno hacen lo inverso: se satisfacen a sí mismo no para que el otro disfrute, sino para que tenga una identidad. Si en el amor hay sacrificio, esto es identidad, (en forma de papel interpretado, de identidad que uno representa, esto es de renuncia) para dar satisfacción, en el porno hay autosatisfacción para dar al otro identidad. Es exáctamente lo inverso.

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