J. Butler II. Variaciones sobre sexo y género vs Red de Mentiras. Acerca de la genealogía-

En el artículo de J. Butler encontramos la posición de Wittig denunciando la sexualidad como algo dominado por las necesidades reproductivas de la sociedad. El sexo no sería sino heterosexualidad debido a la necesidad de asegurar la reproducción. Las diferencias sexuales que sostienen la polaridad hombre-mujer no serían sino una interpretación a la que estamos obligados al contemplar los cuerpos (de los otros y el nuestro propio). La tesis fuerte vendría a decir que “la diferencia sexual no tiene fundamento material”. Nos fijamos en ciertos atributos, pero al elegirlos estamos asegurando que lo que encontraremos opere obligatoriamente la distinción hombre mujer. Pues bien, no sólo la sexualidad estaría dominada por esta estructura, la cultura entera, la civilización entera estaría contruida según esto. En la película reciente de Ridley Scott, “Red de Mentiras” (Body of Lies), hay una frase espectacular, “if you are not thinking in pussy, you are not concentrated”. Quien la dice, Russell Crowe, organiza la defensa de la civilización. Está siempre en una tensión permanente (sin dejarse sin embargo arrastrar por ella, sin dejar de mostrar al mismo tiempo cierto aburrimiento). Pues bien, esta tensión que permite mantener la defensa de la civilización no estaría sino inspirada por la dualidad hombre-mujer. La misma civilización se fundaría entonces en esta noción hombre-mujer. Esta misma es sin embargo lo que quiere deponer Wittig. ¿No suena catastrófico tal objetivo?

La estrategia que sigue Butler en su artículo es recurrir al programa genealógico que comenzara Nietzsche y que continuara Foucault. La cuestión sería entonces: es posible que la construcción heterosexual sea la forma que haya tomado la civilización. Es posible que para ciertas etapas de su surgimientos, esta estructura haya sido un excelente regulador de la población, y es cierto que es posible que hayan triunfado las sociedades donde estos esquemas han tenido éxito. Ahora bien, ¿deben seguir funcionando?. La cuestión es importante. Un cohete sale de la atmósfera impulsado por enormes propulsores. Pero una vez llegado al espacio, esos propulsores resultan inútiles, es más, son soltados como lastre al llegar a cierta altura. ¿Se ha llegado a suficiente altura para prescindir de la dicotomía hombre-mujer? ¿Es posible emplear ahora otras formas de género?

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